Porqué Como agua para chocolate de Laura Esquivel se presta para un análisis con base en los Estudios de Género
Como agua para chocolate, libro publicado en 1970, es un reflejo del México posrevolucionario,
tratado con tintes de realismo mágico y una melancolía insufrible ante la idea
de una vida soñada, pero imposible. Este reflejo incluye, fielmente, las
costumbres sociales profundamente arraigadas en la sociedad mexicana, las
cuales involucran, más que nada, a las mujeres: sus conductas esperadas y
expectativas de cómo deben vivir su vida. Laura Esquivel nos da un acceso a
estos temas desde un punto de vista que nos permite sumergirnos en la situación
de la protagonista, sufriendo a la par que ella su quebrantada libertad.
Esquivel nos otorga en esta entrega una
narrativa llena de imágenes visuales y sensoriales, guiando nuestra experiencia
estética por los sabores y olores tan propios de nuestra cocina. Conocemos la
historia de Tita a través de un libro de recetas hecho por ella misma, el cual
va más allá y nos pinta la desgraciada vida de la joven mediante los platillos
que preparó en los momentos más críticos de su historia.
Para ella, la cocina era un lugar
sagrado, lugar donde podía dejarse llevar y dar rienda suelta a su magia y su
alquimia, el laboratorio donde buscaba una cura para su corazón roto. Existe
una conexión grande entre el estado anímico de Tita con la comida que prepara,
tomando las consecuencias un tamaño extraordinario en aquellos que la consumen.
Tita, la protagonista, es la mayor de
tres hijas. Según la costumbre, Tita no puede casarse y debe quedarse siempre
junto a su madre para cuidarla y atenderla. Esto, por consiguiente, la priva de
tener muchas cosas: su propia vida, su propia familia, su propio camino, o en
pocas palabras, autonomía y libertad sobre una vida que es suya. No importaron
sus deseos de encontrar el amor e ir por su lado, ni el hecho de que ya tenía
con quién casarse: la palabra de su madre y la desgraciada costumbre tuvieron
más peso que su propia voluntad.
Es por esto que su vida avanza con un
ritmo lleno de tropiezos y dolores. A partir de que su madre casa a su hermana
con el que ella había pensado que fuera su compañero, Tita pasa por diversos
conflictos, como lo es el continuar la vida al lado de una figura materna
abusiva -que no sabe dónde terminan sus límites y dominio sobre la persona de
su hija-, el dolor de ver al hombre que ama haciendo una familia con su
hermana, las pérdidas de familiares y amigos por enfermedades, guerras y
problemas interpersonales y sociales.
Lo único estable y seguro con lo que
Tita cuenta, es la cocina. El proceso de preparación de los alimentos en la
novela cobra niveles artísticos, transmitiendo emociones y sensaciones con cada
paso, cada corte, cada condimento. Tita, quien con su comida puede provocar
éxtasis raíz del amor, o el más terrible malestar cuando su corazón se rompe,
es víctima, pues, a lo largo de toda la historia de su limitada autonomía, sólo
para terminar sucumbiendo ante la misma abrasión que fue su más constante
herramienta y arma en la cocina: el calor del fuego.
Para analizar la novela considero que
puede utilizarse perfectamente la teoría de los símbolos o fundamentos de la
novela histórica, pues hay elementos de sobra para exprimir dichos temas. Pero
el que es mi enfoque en esta ocasión, debido a la naturaleza del blog, es el
referente a los Estudios de Género en la literatura, rama de la cual surge la
teoría feminista literaria.
Los Estudios de Género están
fuertemente relacionados a otras áreas de estudio, siendo la que más resalta
para su propia construcción conceptual los Estudios Culturales. Habría que
definir primero qué es el género para poder comprender de qué manera se
relaciona con la cultura y el entorno social.
Por género, según el Glosario de diversidad sexual, de género y
características sexuales (2016), se entiende la atribución social,
económica, política e histórica que son asignados a hombres y mujeres; es
decir, “las características que, social y culturalmente, han sido identificadas
como ‘masculinas’ y ‘femeninas’” (pp. 20).
Según
Golubov (2012), las teorías feministas “suponen que existe una relación
compleja entre los textos que se analizan y el entorno sociocultural y
geográfico en el que fueron escritos y son leídos” (pp. 20), así como también
revelan las relaciones de poder que pueden existir entre los individuos de una sociedad
a partir de los discursos y relaciones establecidas dentro de la obra literaria.
Sin embargo, es importante destacar que esta manera de interpretar y percibir una
obra se aleja del supuesto de que la obra literaria es sólo una representación
del mundo real, y no un producto mimético del mismo.
La teoría feminista nos permitiría,
entonces, identificar “los estereotipos, las imágenes y sus representaciones” (Castro
Ricalde, 2012, pp. 18) impuestos a las mujeres por la sociedad.
Así, al relacionar el estudio de estas
representaciones culturales y sociales en las obras literarias –que es la parte
de los Estudios de Género-, con los roles y características específicamente
asignados a las mujeres –que es el tema de la teoría feminista-, se pone a
prueba lo que es “la dicotomía naturaleza/cultura” (Araiza Díaz et al, 2020,
pp.65), ya que se enfrenta el sistema ideológico sexo/género tan aceptado
socialmente hasta tiempos recientes.
Ahora, ¿de qué manera sería posible vincular
todo lo anterior a Como agua para
chocolate? Golubov (2012) especifica los casos en los que la teoría
feminista y de género pueden ser
aplicadas, según las situaciones presentes en nuestra obra de interés. En el
caso de la novela de Laura Esquivel, los casos que se prestan para un análisis en
esta área son los siguientes.
En primer lugar, tenemos los “símbolos
y mitos culturalmente disponibles que evocan representaciones múltiples y
contradictorias de las mujeres” (pp. 54). El mayor ejemplo sería el contraste
existente entre el personaje de Tita y de sus hermanas: está la imagen de la
mujer madre de familia, casada y, por lo tanto, bien vista ante la sociedad; la
promiscua y rebelde, que por consiguiente se gana los malos juicios de la gente;
y la soltera que se queda bajo el yugo de la madre por casi toda su vida, sin
amor, sin familia y sin libertad, lo que le otorga entre lástima y lamentos, y
burlas, por parte de quien la conocen.
También están “las instituciones y
organizaciones sociales de las relaciones de género” (pp. 55), donde entran las
relaciones de parentesco donde existe dominancia y la segregación de
actividades por el sexo. Este punto aplicaría para la relación madre-hija, para
la creencia e imposición de la costumbre que cae sobre la hija mayor y los
derechos para la mujer que bloquea la misma, así como la pertenencia de Tita en
la cocina y ciertas tareas domésticas o actividades de las que se encarga a lo
largo del libro.
Si bien Tita logra encontrar placer en
las mismas, la cocina -entre otras cosas- le fue impuesta como castigo y a
falta de más aptitudes, según su propia madre; le resta valor y la limita a
sólo poder hacer ciertas cosas aprobadas por ella misma primero, lo cual nos
lleva al último punto: la “identidad genérica” (pp. 55). En esta se limita a
las mujeres a hacer sólo ciertas cosas por el hecho de ser mujeres y no siempre
cumplir con las expectativas sociales que se tienen sobre la mujer.
Tal vez resulte curioso que, en esta
novela, el personaje opresor sea mayormente la madre de Tita. Sin embargo, es
posible, pues basta con haber sido educado con una ideología machista para que
adoptemos conductas e ideas misóginas de manera inconsciente. Es hasta la
generación de Tita, dentro de la obra, que se rompe y se cuestionan estas ideas
que la madre intenta, y en algunos casos logra, imponer en ellas. La teoría
feminista también estudia esto, que podría considerarse como “un universo de
símbolos culturales opuestos, sobre el cual se erigía la dominación masculina” (Araiza
Díaz et al, 2020, pp. 71).
Si los buscamos, también encontraremos
más estereotipos en esta novela, tales como: el matrimonio, los hijos, el
cuidado que las mujeres deben tener ante la sociedad para no perder su valor
moral, las tareas domésticas, la interacción entre hombres y mujeres, y las
maneras en que se mide el valor y felicidad de las mujeres en la sociedad,
siendo todos estos parte del mito o imagen ideal de la mujer que aún se pervive
con fuerza en México.
Como agua para chocolate, al ser una mirada
al México tradicional, cuenta con una carga y representación enorme de lo que
la sociedad mexicana es, permitiéndonos reconocer en ella ideologías problemáticas
e injustas que, a día de hoy, todavía perduran en lo más profundo de nuestro
nódulo como agrupación social.
Referencias bibliográficas
Araiza Díaz, V., Araiza Díaz, A. y Medécigo Daniel, U. (2020). “Cultura:
un asunto de información y comunicación”. Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XXVI, número 51,
pp. 63-82. Disponible en: https://www.culturascontemporaneas.com/culturascontemporaneas/contenidos/04_Culturainformacionycomunicacion.pdf
Castro Ricalde, M. (2012). “El género, la literatura y los estudios
culturales en México”. Estudios sobre las
Culturas Contemporáneas, vol. XVII, núm. 35, pp. 9-29. Disponible en https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=31623308002
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. (2016). Glosario de diversidad sexual, de género y
características sexuales. Archivo PDF. Disponible en: https://drive.google.com/file/d/1TgSF18YDZLSYoUJNCNvooo2TUrGswzcR/view
Goluvob, N. (2012). La crítica
literaria feminista. Una introducción práctica. Archivo PDF. Disponible en:
https://kolectivoporoto.cl/wp-content/uploads/2015/11/Golubov-Nattie-Cr%C3%ADtica-Literaria-Feminista.-UNAM..pdf
Afortunadamente hs habido cambios a estas fechas, tal vez no las esperadas, deseadas o las ideales, pero si una forma de vida diferente, en la que a veces, la juventud rebasa límites liberales en relaciones sentimentales o de amor q se tornan muy breves, momentáneas y se pierden los detalles bellos del Amor verdadero, romántico, detallista y hasta cursi pero es tan lindo, coincido en que género-sexo cada persona lo ve, vive, siente y desarrolla de forma súper diferente personalmente, respeto, tolero, separo, entiendo las diferencias sexualmente en cada persona derecho individual en todo ser, COMO AGUA PARA CHOCOLATE, deja mucho para mejorar en la familia, como padres, hij@s, sociedad
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